El maestro karateka espera pacientemente antes de realizar una gran hazaña, como romper una tabla o un ladrillo.
Se enfrenta a su objetivo, pero gasta una eternidad contemplando su estrategia, lo escucha, lo siente y hasta se anticipa al futuro para encontrar el momento preciso de hacer el descargo.
Es en aquel momento perfecto, en que la totalidad de su ser se dirige hacia su meta impactando al obstáculo que lo detiene motiva.
A veces me gusta pensar que es como mi actitud frente a la productividad.
No es que esté esquivando problemas, estoy contemplando las opciones. Esperando el momento perfecto para aplicar mis virtudes, darme algunas respuestas y satisfacer mi propia voluntad.
Al menos suena mejor que la dilación. ¿o no? No importa cuán ocupados estamos, experimentamos momentos de soledad cada día. Ocasional o frecuentemente, rápida o lentamente creo que es parte del ser humano hacer una pausa y reflexionar sobre la historia que vivimos.
Hasta mañana, si tú quieres.

Me divierto hablando, pero más aún callando. 






Comentarios recientes
hace 6 horas 6 mins
hace 6 horas 48 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días