Vivo en Argentina y conozco a los argentinos.
La causa que defienden los ambientalistas en Gualeguaychú me parece justa.
La presunta contaminación que la empresa pastera Botnia sembraría en el río Uruguay y sus márgenes es otro de los flagelos a los que los individuos tenemos que someternos por el sólo hecho de vivir en el mundo industrializado.
Por estos días no parece divisarse una solución que satisfaga a las dos orillas, y he aquí mi punto:
Creo que hay bastante hipocresía en todo esto, pues, si la papelera fuera a instalarse de éste lado del río nadie diría nada, tanto por las fuentes de trabajo que se crearían como por la presión política y los negociados implícitos.
Repito, el reclamo me parece justo (de éste lado) pero los métodos como los cortes de puentes y rutas, el sugerente cocido de coliflor, o el escrache al stand uruguayo en la Feria del Turismo Internacional dejan bastante que desear y con el tiempo temo que conseguirán que la gente se canse.
Más allá de eso, me encontré con éste ingenioso método de reclamo y toma de conciencia, que si bien es incapaz de persuadir a los políticos que decidirán el final de ésta historia, al menos consiguió que yo exprese mi postura en éste biodegradable post.


Me divierto hablando, pero más aún callando. 






Comentarios recientes
hace 6 horas 13 mins
hace 6 horas 54 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días