Generalmente me pasa que me topo con todas las luces que están en rojo…
¿qué? ¿vos también?
Entonces alguno de los dos está contramano!
Puede ser difícil, a veces, aceptar el hecho de que nuestras emociones parecen totalmente fuera de sincronización con las personas a nuestro alrededor. Pero en definitiva es una cuestión de opiniones.
Me preocupa la gente que está continuamente deprimida, porque cree que su depresión es el único camino. Pero quizás no es ella, y es que está rodeada de gente apática, frustrada o pesimista… Uno debería aprender a confiar en sus propias emociones, aún cuando no se alinean con las otras personas del entorno.
Cuando alguien mira a su vida y la trayectoria le muestra sólo señales de stop, apagar las luces no parece ser la mejor respuesta. La respuesta puede estar en otro trayecto, en otro trabajo, nuevos conceptos, nuevas lecturas, nuevas fuentes de inspiración, se me ocurre, nuevos amigos, nuevos destinos, yo que sé…
En los últimos tiempos me ha pasado un poco eso, he realizado algunos cambios en mi cotidianeidad y me ha servido para regular el motor de mi voluntad.
Es como abrir los ojos y ver la luz amarilla que nos obligue a cambiar de velocidad (subirla o bajarla) y preguntarnos si lo que venimos haciendo, o la gente que nos rodea contiene los mensajes que estamos dispuestos a escuchar.
No sé, siento como que los semáforos rojos siguen estando y siempre lo estarán, pero mi capacidad de maniobra y mi habilidad para conducir se va afinando y día tras día necesito menos, de la aprobación o desaprobación de los demás conductores.
Manejar en estas sociedades no es fácil, a veces puede ser arriesgado, frustrante, triste, decepcionante, pero también es increíblemente divertido.


Me divierto hablando, pero más aún callando. 






Comentarios recientes
hace 5 horas 30 mins
hace 6 horas 11 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días