La comunicación humana y la reacción de la gente son temas que durante el último año me han llamado poderosamente a la atención. Y particularmente ahora voy a bajar algo que no puedo dejar de masticar. Y es que a partir de mi incursión en el mundo 2.0 y la publicación de mis ideas en éste blog, no dejo de observar actitudes -cuanto menos- ¿inesperadas? de alguna gente que quiero.
Indiferencia, arrogancia, no sé.
Algún pensamiento tengo al respecto, pero por ahora lo voy a guardar, aunque a este ritmo no tardará mucho en ver la luz.
Pero lo paradójico de ésto es la amigable devolución que obtengo de la gente que no conozco personalmente (aprovecho para agradecerles públicamente los mails y comentarios).
Será que la forma en que los blogs nos invitan a conversar y a la precisión que la escritura nos confiere, pueden haber develado a mucha gente una faceta un poco oculta de mi personalidad y consecuentemente esas reacciones, no sé.
Veremos que dice el tiempo, por ahora creo que trataré de liberarme del miedo a una respuesta indeseable y aceptar simplemente cualquier reacción, para poder honrar finalmente las agnósticas diferencias de la comunicación humana. Gracias.
Me divierto hablando, pero más aún callando. 








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