Enviado por Juan Pablo el viernes, 30 marzo, 2007 a las 15:22
Esto es algo muy extraño. En verdad. En mi vida off line, la gente no escucha cuando yo toco la guitarra. No me dejo oír. Es un tema aparte del que ya hablaremos a su tiempo. Pero ayer tuve una experiencia inédita e indeseable. En ocasión de visitar el taller mecánico para el arreglo de mi auto, y tras una involuntaria maniobra, se derramó el combustible por todo el baúl y el suelo donde estaba parado como esperando lo inevitable: Claramente ya era tarde cuando advertí la chispa que generó un cable en cortocircuito, que al grito de fuego!, fuego! nos puso frente a frente con las indómitas llamas del horror. El regadero comenzó a arder y no nos alcanzaban las piernas para ir y venir, llevando agua para intentar mitigarlo. Una alucinante descarga de adrenalina le hizo conocer a mi cuerpo un estado de euforia y excitación que hasta ayer no había vivido. Por un instante me sentí Superman, o Robin, bueno, pero súper héroe al fin. Finalmente logramos sofocarlo (nos). Terminamos agotados y sin mayores pérdidas ni lesiones. Regresé a casa haciendo un riguroso examen de conciencia de esos que sólo se hacen cuando se sale de situaciones límites. Por eso, a lo que voy, es que más allá de que tengo las uñas muy cortas, de que hoy hay muchísima humedad, que tengo los dedos duros, que el sonido, y que todo? voy a compartir con ustedes otro pedacito de mí:
Enviado por Juan Pablo el martes, 27 marzo, 2007 a las 19:56
Estoy enfermo de fútbol. Sóccer, balompié o como toronjas se llame.
El mundo está mal y la prueba es el fútbol. Quién inventó el fútbol? Historicamente el fútbol tenía un desenlace positivo: en la cultura Maya, por ejemplo, el equipo perdedor era muerto a pedradas por el vencedor. Y así se iban liquidando entre ellos? Que es similar a lo que sucede con los cerebros de los presuntos seguidores de este deporte.
Cómo puede ser que en las primeras planas de los periódicos, las notas y fotos sobre el fútbol ocupen la mitad de la página?. Y lo que es peor, cómo pueden existir periódicos o canales radiales con exclusiva dedicación al tema??. No sé, será porque el mundo está hecho mierda?
Yo parto de la base de que no es un deporte. Es un juego, un grupo de ineptos corriendo detrás de una pelota porque no les dá la cabeza para hacer de su vida algo productivo.
Hasta aquí podría pensarse que soy un gordito gilún que no sirve ni de aguatero. Ciertamente me encantan los deportes. De pequeño juego al tennis (deporte) paddle (deporte) ping pong (deporte) y muchas otras actividades que promueven la superación personal, el desarrollo psicofísico y el espíritu lúdico en sana armonía.
Nunca logré comprender porqué algunos hinchas se ofuscan tanto cuando el equipo pierde o ?juega mal?. Ahora lo se: son boludos. Faloperos perseguidores de las emociones gratuitas que se están quedando sin su dosis. En una simbiosis casi parasitaria, el hincha aporta su diezmo a un club a cambio de que otros cabezas corran por él, que transpiren por él, que se lesionen por él, que se llenen de barro por él, que se peleen con el árbitro por él y, sobre todo, que consigan títulos por él. Quedarse en casa con una pizza y una birra escuchando gritar a un salame será siempre más fácil que ponerse las zapatillas y jugar un torneo de barrio o con los muchachos del laburo.
El fóbal es aburrido y nocivo. Cada cual puede hablar de lo que quiera, pero tendemos a filtrar lo malo y hacer solo caso de lo que nos entretiene, lo cual nos desvía completamente de lo realmente trascendente. Detrás de este poder de control social, es evidente que a lo largo de la historia ha habido intereses del Sistema y de las fuerzas políticas, y aunque expresamente no hayan organizado partidos de fútbol para limpiar las mentes de la gente, si se han aprovechado de este tipo de eventos para esquivar el bulto y distraer a la masa. Hasta que la gente no se dé cuenta de esto, estaremos en el horno.
Parece mentira que tenga que gastar tanta energía para explicar a mis amigos y a mi cuñado porqué no deben invitarme a la cancha, ni a jugar, ni muchísimo menos a escuchar el partido o verlo por televisión. Sencillamente porque no tengo un justificativo sustentable, sólo que no me gusta y no quiero seguir quedando como un amargo hijoputa cada vez que me llaman. Ahora me pregunto ¿habrá alguien que me comprenda en todo este triste planeta?
Enviado por Juan Pablo el lunes, 26 marzo, 2007 a las 20:57
¡Estoy tan cansado de polémicas, de exclusividades, de fanatismos! En tu casa puedo entrar sin vestirme con un uniforme, sin someterme a la recitación de un Corán, sin renunciar a nada de mi patria interior. Junto a ti no tengo ya que disculparme, no tengo que defenderme, no tengo que probar nada. Más allá de mis palabras torpes, más allá de los razonamientos que me pueden engañar, tú consideras en mí simplemente al Hombre, tú honras en mí al embajador de creencias, de costumbres, de amores particulares. Si difiero de ti, lejos de menoscabarte, te engrandezco.
Yo que como todos, experimentola necesidad de ser reconocido, me siento puro en ti y voy hacia ti. Tengo necesidad de ir allí donde soy puro. Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy. ¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga?
Amigo mío, tengo necesidad de ti como de una cumbre donde se puede respirar. Tengo necesidad de acodarme junto a ti, sobre la mesa de una pequeña hostería y brindar en la paz de una sonrisa semejante al día.
Enviado por Juan Pablo el viernes, 23 marzo, 2007 a las 17:55
No sé, no sé?
Hoy me siento raro. No sé?
Para encontrar armonía en un ambiente pródigo en tentaciones contradictorias es necesario cambiar. Evolucionar sin crearse tensiones internas que puedan desembocar en una suerte de conflicto de personalidad.
Que se yo?
Hoy estuve fantaseando con cerrar el blog.
Necesito asimilar una serie de elementos adquiridos en forma intempestiva. Nuevas amistades que prometen afianzarse, recursos, conocimientos, y cierta demanda (interna sobre todo),etc. No sé? Tal vez esté un poco apabullado por un ritmo que no tenía pensado imprimirle a todo esto. Puede ser?
Para mí es muy inusual esto de contar públicamente como me siento. Pradero Net lo vé mucha gente que vive cerca mío y no me lo dice. Entonces hay días en que dudo, ¿porqué tengo que contarle mi vida a este tipo si ni siquiera me pregunta porqué o por cuándo? Y yo sé que lo saben!!!
No sé, voy a tomarme hasta el lunes para pensarlo.
Gracias y disculpen de mi día nublado, porque afuera está hermoso.
Enviado por Juan Pablo el miércoles, 21 marzo, 2007 a las 19:15
Este post estuvo por llamarse: "Blogger invitado:...."
La idea es, de vez en cuando, invitar a postear a mis amigos en Pradero Net. ...suena amenazante, verdad?, no se preocupen, no voy a publicar los nombres de quienes no acepten el reto. Sólo los apellidos. Je
Pues el caso es que hoy el gran CARLOS PAREDES LEVÍ ha aceptado la invitación y en consecuencia los invito a compartir esta entrada:
Con nosotrooos, il capo!:
Había arrimado un banco a la ventana del comedor y se complacía mirando el
movimiento mañanero de personas y coches. Todos tenían algo que hacer, con
sus vidas cargadas de actividad y un fondo de frustraciones al constatar que
toda existencia no es más, a la postre, que una gran decepción. El, igual de
frustrado pero inactivo, amontonaba papeles sobre la mesa y eludía las
llamadas de la editorial que le apremiaban por el retraso en los plazos de
entrega de su próxima novela, ésa que era ansiosamente esperada por público
y crítica y que se encontraba empantanada en una maraña de textos inconexos.
Cuando comenzó a llover la gente se dispersó de las calles para llenar bares
y cafeterías, centros comerciales y portales. Por el contrario, los coches
se apelotonaban en los atascos propios de los días lluviosos, conformando
una serpiente multicolor y ruidosa (nunca comprendió esa puñetera manía de
tocar la bocina y se le ocurrió, demencialmente, que el acto encerraba
alguna patología sexual mal resuelta). El, notaba cierto gozo al ver cómo
los peatones se mojaban y abrió la ventana para llenar sus pulmones del
deseado olor a tierra mojada y humedad propio de las tormentas.
Al rato, aburrido de lo que veía, pero incapaz de sentarse ante el teclado
de su computadora, entró en el cuarto de baño y se miró con detenimiento
ante el espejo. Este, reflejó ojeras violáceas, pelo despeinado, sucio y
pegajoso, barba rala blanquinegra y una expresión de derrota que le hizo
imaginar, por un momento, cómo sería su rostro en el futuro. Sonrió con
cierto malsano sentimiento ante el libidinoso gusto por el abatimiento y el
abandono que transmitía a la vez que notó el avance de un poderoso impulso
por poner fin a esa dejadez física , fruto de su estado de tempestuosidad
interior. Así, decidió que el cambio tendría que comenzar por lo sencillo, y
antes de retornar a su novela, debía cambiar de aspecto. Consecuentemente,
se duchó, afeitó, peinó, perfumó, vistió ropas nuevas y bajó a la calle a
desayunar y leer la prensa. A la vuelta, y sin mayores prórrogas, se
sentaría con decisión y volvería a escribir, porque la literatura era lo
único que le quedaba y la forma más certera de superar las ofensas de la
vida.
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