Estoy enfermo de fútbol. Sóccer, balompié o como toronjas se llame.
El mundo está mal y la prueba es el fútbol. Quién inventó el fútbol? Historicamente el fútbol tenía un desenlace positivo: en la cultura Maya, por ejemplo, el equipo perdedor era muerto a pedradas por el vencedor. Y así se iban liquidando entre ellos? Que es similar a lo que sucede con los cerebros de los presuntos seguidores de este deporte.
Cómo puede ser que en las primeras planas de los periódicos, las notas y fotos sobre el fútbol ocupen la mitad de la página?. Y lo que es peor, cómo pueden existir periódicos o canales radiales con exclusiva dedicación al tema??. No sé, será porque el mundo está hecho mierda?
Yo parto de la base de que no es un deporte. Es un juego, un grupo de ineptos corriendo detrás de una pelota porque no les dá la cabeza para hacer de su vida algo productivo.
Hasta aquí podría pensarse que soy un gordito gilún que no sirve ni de aguatero. Ciertamente me encantan los deportes. De pequeño juego al tennis (deporte) paddle (deporte) ping pong (deporte) y muchas otras actividades que promueven la superación personal, el desarrollo psicofísico y el espíritu lúdico en sana armonía.
Nunca logré comprender porqué algunos hinchas se ofuscan tanto cuando el equipo pierde o ?juega mal?. Ahora lo se: son boludos. Faloperos perseguidores de las emociones gratuitas que se están quedando sin su dosis. En una simbiosis casi parasitaria, el hincha aporta su diezmo a un club a cambio de que otros cabezas corran por él, que transpiren por él, que se lesionen por él, que se llenen de barro por él, que se peleen con el árbitro por él y, sobre todo, que consigan títulos por él. Quedarse en casa con una pizza y una birra escuchando gritar a un salame será siempre más fácil que ponerse las zapatillas y jugar un torneo de barrio o con los muchachos del laburo.
El fóbal es aburrido y nocivo. Cada cual puede hablar de lo que quiera, pero tendemos a filtrar lo malo y hacer solo caso de lo que nos entretiene, lo cual nos desvía completamente de lo realmente trascendente. Detrás de este poder de control social, es evidente que a lo largo de la historia ha habido intereses del Sistema y de las fuerzas políticas, y aunque expresamente no hayan organizado partidos de fútbol para limpiar las mentes de la gente, si se han aprovechado de este tipo de eventos para esquivar el bulto y distraer a la masa. Hasta que la gente no se dé cuenta de esto, estaremos en el horno.
Parece mentira que tenga que gastar tanta energía para explicar a mis amigos y a mi cuñado porqué no deben invitarme a la cancha, ni a jugar, ni muchísimo menos a escuchar el partido o verlo por televisión. Sencillamente porque no tengo un justificativo sustentable, sólo que no me gusta y no quiero seguir quedando como un amargo hijoputa cada vez que me llaman. Ahora me pregunto ¿habrá alguien que me comprenda en todo este triste planeta?

Me divierto hablando, pero más aún callando. 






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