Cada uno vive la Pascua según su formación. Y yo creo que para sincerarnos interiormente lo ideal sería levantarnos el domingo concentrados en vivir con coherencia la verdadera esencia de nuestros sentimientos. Esto lo digo porque realmente me dá por las bolas que la gente se salude efusivamente ese día en un despliegue de conmoción estéril sin saber siquiera porqué lo hace. Y no digo que no tengan derecho a emocionarse, pero por tratarse de una conmemoración sagrada, lo mínimo que se debiera exhibir es respeto por las ideas ajenas. Naturalmente se considera antisemita a una persona que habla mal de los judíos, de los musulmanes, de los gays, de los negros, de los blancos, de los indios, etc. Desde luego que es así! Pero evidentemente no es todo: cuando a uno que es católico apostólico romano vá a misa y le dicen ?chupa cirios? ¿nadie dice nada?. Los muchachos de mi generación que leen la Biblia no son elementos ?normales?. El mundo está distorsionado. Digamos las cosas como son, al menos por hoy. Esto tal vez sea una simplificación, y de hecho habría mucha tela por cortar. Pero ciertamente es un sentimiento y como tal, no es bueno que permanezca oculto mucho tiempo. Durante toda mi infancia y adolescencia tuve que lidiar con eso, y con argumentos inconexos de la gente que cree que no cree. Ésta vez no me lo callo. Y será mi manera de celebrar la Resurrección.
Feliz Pascua, para todos.
Cuadro: La elevación de Cristo Julio C. Gachateghi

Me divierto hablando, pero más aún callando. 






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