Enviado por Juan Pablo el miércoles, 05 marzo, 2008 a las 17:04
Cuando el año pasado jugué mi primer partida extraoceánica de ajedrez con Germánico tuve una buena experiencia educativa (es decir, una tremenda paliza).
Pero no sólo a nivel de juego sino que también recibí una lección de vida: para “ganar” la partida tenía que rebajar a mi contrincante, entonces, utilicé todos los artilugios que pude y me tomé todas las libertades posibles en el marco que una buena amistad permite, incluyendo provocarlo, acobardarlo, acoquinarlo, arredrarlo, amedrentarlo y atemorizarlo verbalmente hasta distraer su atención y cometa el gran error.
Pero grande fue mi sorpresa cuando, a partir de la sexta o séptima jugada se precipitó amenazante sobre mi Reynaldo silenciando mis petardos.
El resultado estaba echado: ni James Bond me salvaría…
Ahora bien, ¿Qué hace que una situación muy estresante y preocupante pase de ser una frustración a una agradable moraleja? Pues eso, cuando logramos reconocer que hay un beneficio oculto a pesar de una desesperada situación. Cuando sabemos que perder no importa tanto, que se puede dejar de jugar para ganar, y jugar para aprender. En esa instancia renunciamos a la pérdida y a la ganancia a corto plazo. Y entendemos que soportar varios Jaques nos hará mejores jugadores en el juego de la vida.
Así que, en ese sentido, he aprendido que cada partida me garantiza la victoria simplemente por hacer mi mejor juego, independientemente de cuán rápido o tarde pierda y sobre todo, de cuán dispuesto esté a disfrutar de mi próxima tunda.
Enviado por Juan Pablo el jueves, 06 marzo, 2008 a las 8:37
Y cuál es el problema? justamente pienso que con sólo saber mover las piezas puedes pasar un rato agradable. Además, es bueno para la salud... dicen. Slds.
Claro, compañero; no hay mal que por bien no venga....Pero, mejor le iría si distinguiera la torre del alfil (éste último es más largo, como un cucurucho invertido).
Enviado por Raquel Barbieri el jueves, 06 marzo, 2008 a las 1:58
Muy buen posteo, Jean-Paul... comparto la idea de jugar para entretenerse, para sociabilizarse, para pasarla bien, es que así se aprende y se disfruta, no bajo presión. Tengo la sensación de que tu idea trasciende el juego de ajedrez y se aplica al trabajo, al estudio y al comportamiento humano en general. Quien desde el vamos pretende destacarse y ser un winner, raramente lo logra porque no tiene tranquilidad mental, y al estar su pensamiento enfocado en el éxito, (cuando el éxito es una consecuencia y no un fin) no logra más que frustraciones.
Enviado por Juan Pablo el jueves, 06 marzo, 2008 a las 8:41
Gracias Réiql, yo no lo pude decir así ;)
Es una constante en mi forma de pensar que, aunque no lo practique 100%, deberíamos tomar la vida en forma "relajada". Ese es el punto que me interesa.
Enviado por Juan Pablo el jueves, 06 marzo, 2008 a las 8:58
Gracias brujita! anoche lo escribí y me fuí a dormir pensando en que tal vez fué un poco crudo. Pero por lo visto se comprendió la metáfora. Un beso para vos.
Enviado por Laluz el jueves, 06 marzo, 2008 a las 9:59
Iba a hacerte una joda, aumentando tu lista de palabras terminadas en "arlo" (provocarlo, acobardarlo, acoquinarlo) pero después vos me malinterpretás y te pensás que yo le pongo un sentido sexual y soez a las palabras, y encima después cuando te lo refuto no me creés! Me hubiera gustado el juego gramatical, pero he decidido resignarlo.
Enviado por Juan Pablo el jueves, 06 marzo, 2008 a las 10:07
No chiquita, ni te gastes. Digas lo que digas nunca te voy a creer eso de "es un simple jueguito de palabras". Yo también me zarpo, pero me hago cargo y me la banco y eso... (ahí viene) no podés negarlo.
Enviado por Laluz el jueves, 06 marzo, 2008 a las 10:23
Ya ves, no me creés, es porque tenés la neurona muy malinfluenciada. Y eso, en una sesión con tu psicólogo, vas a tener que analizarlo. Demasiada lechuga quizás? Aprovechen con Paredes Leví que está buscando ocupación en el país y móntense una verdulería...llegaste a pensarlo? (fijate como ahora venís embalado con lo de "móntense")
Enviado por mariana el jueves, 06 marzo, 2008 a las 18:20
A mí me pasó algo parecido con el ajedrez. Perder no me gusta nada de nada, y mi novio juega muy bien y me venía derrotando siempre. Entonces, en cuanto yo empezaba a perder, comenzaba a largar puteadas. Esto a él le molestaba mucho, al punto que no quería jugar más para que yo no me enoje.
Decidí que prefería seguir jugando antes que abandonar de antemano la partida, y de ahí en más jugué como sabiendo que iba a perder. Para mi sorpresa, me relajé, me divertí más, dejé de putear cada vez que me comía la dama e incluso le gané algunas partidas!!!!
Enviado por Juan Pablo el jueves, 06 marzo, 2008 a las 23:18
Tal cual! buena técnica. Lo que no consigo imaginarme es a una lingüista como usted utilizando gruesos epítetos por más enojada que su novio la ponga...
Y decime, ¿llegaste a pensar alguna vez que el muchacho te hubiera dejado ganar alguna de esas partidas que decís teniendo en cuenta que sabés karate y que si realmente te calentabas le podías dar una Tunda, pero de posta? te la dejo picando...
Enviado por mariana el viernes, 07 marzo, 2008 a las 18:18
Jajajajajaja!!! En primer lugar, soy practicante de Taekwon Do, no de Karate (aunque es muy común confundirlas) y jamás lo utilizaría para golpear a nadie si no es para preservar mi integridad física... además, mi novio sabe algo de Yudo, así que eventualmente podría defenderse!!!
En segundo lugar, sí, soy estudiante de lingüística y también trabajo en un jardín de infantes. Esto último hace que durante la mayor parte del día, me vea obligada a controlar mi vocabulario. Y, malhablada por naturaleza, cuando estoy en ámbitos más relajados... se nota, y mucho!!! A veces mi chico me dice, cariñosamente, "mi camionera".
Enviado por Raquel Barbieri el domingo, 09 marzo, 2008 a las 1:43
Señor Pradero,
¿Cómo sabía que la Guille y yo teníamos "esa" agencia? No hay mal que por bien no venga, será por eso que trabajo... no nos falta a ambas-dos, gracia-a-dió.
(¿Dónde está mi socia?... una no se puede ausentar un rato que...)
Enviado por a l e x i s el domingo, 09 marzo, 2008 a las 0:31
"...independientemente de cuán rápido o tarde pierda y sobre todo, de cuán dispuesto esté a disfrutar de mi próxima tunda."
Los ganadores no estamos pensando en que quizá podemos perder, eso no es una posibilidad, hay que pensar así, sino perdés seguro :P
En base a eso es que he llegado a mi actual posición... (?)
Jejejeje.
Saludos.
Enviado por Juan Pablo el lunes, 10 marzo, 2008 a las 8:02
Ajá, ya veo! jaja
Pero en verdad ese es el típico pensamiento yanquie, donde no hay espacio para una segunda oportunidad. Ganar o ganar. Y bueno, son posturas, como el Kamasutra. :P
Enviado por elnombremenombra el domingo, 09 marzo, 2008 a las 1:06
Bueno, Prado, yo recién llego, quería comentar sobre su texto sobre el ajedrez y la vida, y todo eso taannnn interesante que ´puso en su post....
Pero, las movidas del ajedrez, como la de la vida blogos, siempre, como ud, bien dijo, nos deparan sorpresas, y me doy cuenta de que tiene un montón de amigos a quienes les ENCANTA jugar.
Así que me voy, silbando bajito, lo felicito por el paralelismo, eso sí, y me resultó muuuuy interesante y divertido pasar por aquí.
Enviado por Juan Pablo el lunes, 10 marzo, 2008 a las 8:11
Ya te lo dije Luli: dos latas de arvejas, un sillón, los libros tuyos y una compu con internet. No necesitás nada más. No te olvides de invitarme a la inauguración del departamento eh! ;)
Enviado por Verónica el lunes, 10 marzo, 2008 a las 16:16
Hola, referente a tu artículo, uno muchas veces en la vida hace jugadas en la que cuando uno se descuida y le ganan pero ahí donde no hay que deprimirse todo lo contrario levantarse luchar con más ganas y fuerza para lograr el triunfo esperado. Verónica
Enviado por Germánico el martes, 11 marzo, 2008 a las 11:32
Lo mejor es que no haya nada importante "en juego". No exageres sobre aquella partida. Estuviste de los más humilde. Además, lo único que estaba en juego en aquella ocasión era nuestra vanidad. Y nadie perdió.
Enviado por María Lola el jueves, 20 marzo, 2008 a las 1:21
Sorry Pradero. Vos querés decir que se puede dejar de ganar para jugar y jugar para aprender? Ahora lo veo mejor. No te escribí antes porque no lo tenía tan claro.
te mando un beso. Me gustamucho que me hagas pensar!