Nos sentimos bien cuando estamos avanzando hacia lo que queremos, y nos sentimos mal cuando nos alejamos de lo que queremos. O sea, creo que los sentimientos son una respuesta natural a nuestros pensamientos. Si bien no podemos elegir nuestros sentimientos, por lo menos sabemos en qué sentido orientar el mecanismo que los activa o desactiva.
Quiero decir esto: si yo me pregunto puntualmente, ¿qué pensamientos le están dando origen a este choto sentimiento? Creo que ahí encontraría gran parte de la respuesta. Las emociones negativas encierran gran parte de nuestra atención, y por eso muchas veces me enfoco en desmembrarlas para atacar el problema. Hace un par de semanas sentí una punzante sensación perturbadora acerca de mi Desarrollo Laboral Vs Desarrollo Personal. Claramente estaba frente a un sentimiento negativo y para abordarlo utilicé la técnica de la exposición: hablarlo en voz alta con gente de mi entorno. Una vez identificado el problema hice una lista de las alternativas prácticas que me ayudarían a mitigar esa cuestión. Lo bueno de la historia sería decir que ya he resuelto todos mis planteos y tengo la vida organizada hasta el fin de mi carrera, pero no, ni en pedo. Lo único que he conseguido es alivianar la mochila, trocando la amargura en entusiasmo.
Ahora mismo, empero, tengo que resolver otra cuestión que me genera angustia, pero lo bueno es que he conseguido identificar la causa exacta que la motiva, razón por la cual ya dejó de preocuparme, y me desafía a desplegar toda mi creatividad para controlarlo.
Y así, eventualmente sobrevendrá otro sentimiento negativo, lo cual indica que otro deseo deberé asistir. Pero al menos indicará que estoy dispuesto a manifestar un nuevo deseo. Entonces, lo que digo es que tan pronto pueda reconocerlo, más fácil será moverse en la dirección correcta. El mundo está lleno de opciones buenas y malas pero si podemos alinearnos con las ideas que realmente nos motivan, vamos creando el ambiente para que la imaginación y la creatividad se activen al máximo y los pensamientos negativos fabriquen oportunidades. Y eso ya es algo.
*La ilustración pertenece a Laika


























Yo sólo sé que si pensar en negativo, te va a ir mal. Estar enojado es un gasto inútil de energía y trae consigo indeseables efectos secundarios. Cuando la negatividad hace acto de presencia, hay que redoblar los esfuerzos por exorcizarla. Sacudir la cabeza y repetir lo contrario. O algo parecido.
Un abrazo.