Las flores, oh las flores. Me gustan las flores multicolores!
He descubierto una flor que se llama llamaré Rofragante.
Si bien es probable que no la hayas sentido nombrar, se sabe que crece a la vera de los caminos más intrincados, allí donde la desesperanza es el más popular de los peatones. Estas turbias rutas, sin embargo, tienen sus mantos laterales bordados por la siembra de ésta flor peculiar que consigue inspirar al más escéptico de los transeúntes. Pero sucede que no es fácil de divisar: la gente tiene obsesión por querer mirar el final de la carretera, con la falaz ilusión de encontrar allí el último aposento de su felicidad. Por eso, sólo quienes consiguen advertir el desinteresado esfuerzo de los sembradores, el calor abrasador del sol y la purificación de las lluvias durante las cuatro hermosas estaciones del año, conseguirán disfrutar de una de las más distinguidas opciones de la naturaleza que, como una alfombra mágica nos puede llevar a disfrutar del camino de la vida.
Sin embargo, las Rofragantes no se limitan a las autopistas, seguramente también las haya en las macetas de tu casa, en tu jardín o en tu terraza. Por eso te propongo que la busques, y que si no está frente a tus ojos te dejes seducir por su aroma, porque puede esconderse en otro lugar que no sea allí donde estás empecinado en encontrarla. Utiliza los cinco los sentidos, toma aire, encuéntrala, atesórala y protégela.
Haz tu vida Rofragante, flor de vida.
*La foto pertenece a San Diego Shooter


























Hola Juampa, hermosa metáfora.
Siempre sorprendiéndonos y en esta oportunidad nada menos que con el descubrimiento de la flor de la vida.
Que buena forma de decir que la felicidad está en el camino y no en el final, Uno en el afán de conseguir sus objetivos se pierde lo bueno que ocurre en el día a día.
A veces uno simplemente mira y no ve. Sabiendo mirar y sabiendo buscar es que encuentra y en la más de las veces, mucho más cerca de lo que cree, aquello que busca.