Un hombre de unos 35 años acosó sexualmente a una mujer mayor.
Según fuentes seguras, se supo que el sujeto arribó al lugar del hecho con serias intenciones de manifestarse amorosamente.
La mujer -rápida si las hay- al verlo llegar, corrió fugazmente a abrirle la puerta de su casa sin darle chance de arrepentirse.
Luego de un intenso histeriqueo forcejeo, la mujer se abalanzó sobre el muchacho y raudamente lo sometió a una experiencia sin precedentes: le dijo que había estado esperándo ese momento como nunca en su vida y que si salía vivo de la situación sería porque quería darle la opción de repetir mil y una veces la experiencia.
El señor, absorto por la vehemencia de lo que oía, cogió presurosamente su víctima (de la mano) y la llevó al aposento donde sellaron el pacto sexual de amor.
Por la extravagancia de lo acontecido, la justicia tendrá la indeseable tarea de determinar la pena que a los autores le cabe, o no. Pero se supone que ambos quedaron “apresados” antes de oír la sentencia.
El hecho, sin antecedentes en la historia del romanticismo interurbano, quedó caratulado como: Violación Simultánea en primer orden de Privilegio.























Me encantó, Maestro.Eso sí, no me pida que comente, porque me quedó la mente en blanco.
Un saludo.