La parte fea es reconocer que
estamos dentro del famoso “circulo vicioso”. Cuando las cosas se complican,
cuando los resultados se hacen desear o, peor aún, cuando “todo me sale mal”.
La parte linda, también es
reconocer ese punto, porque nos planta de frente a la resolución del asunto.
La trampa del pensamiento negativo está en la perpetuación de la dejadez, porque las experiencias negativas generalmente fomentan más negatividad.
Personalmente, creo que
parte de la solución a este indeseable estado, está en detener la lucha y
aceptar su presencia (cuanto mas se lucha con el mono, mas violento y fuerte se
vuelve). Evidentemente, esta decisión no termina ahí, porque también implica
una mayor toma de responsabilidad (*), y asumir que las cosas buenas que pretendo, dependerán exclusivamente
de la acción y empeño que yo mismo les ponga.
Ayer participé de la conferencia de Martin Varsavsky en la UADE (el emporio del snobismo), y debo reconocer que, más allá de similitudes y/o diferencias con el famoso empresario, el tipo es una máquina de transmitir entusiasmo. En un contexto macroeconómico difícil como en el que estamos, creer que la Argentina se encuentra periférica es un “error argentino” del que estamos saliendo recién hace un par de meses. Entonces, lo que últimamente me planteo es: si mis proyectos se demoran mas de lo deseado, si mi fatiga conspira contra mi paciencia, y si el panorama global es altamente desalentador, ¿debería yo frenar los motores y replantear mis objetivos a corto y mediano plazo desde una nueva perspectiva?.
Creo que sí. Hoy me corté el pelo y me anoté en el gimnasio.
*en el próximo
post contaré como asumir la responsabilidad.























Ahora te ponés tetas, te hacés llamar Mónica y ya verás cómo empezás a ver la vida desde una nueva perspectiva...
Un saludo, Maestro.