
¿Qué es lo que sucede si pretendo comprarme un reloj bueno?. Un reloj muy bueno.
Si el reloj que quiero es tan bueno como caro. Y es tan caro que no puedo comprarlo.
Y si por ahora no puedo comprarlo, ¿debo esforzarme tanto como para poder hacerlo? ¿es válido todo el esfuerzo que amerita? ¿tanta (y tan duradera) será la felicidad que traerá a mi vida ese bendito reloj?.
Cuando el objetivo es muy alto muchas veces sucede que a poco de alcanzado, la curva de gratificación inicia un descenso tal, que comienza a mezclarse con sentimientos indeseables como la culpa, el resentimiento e incluso la frustración. Y ésto aplica no sólo a las compras materiales, sino al cumplimiento de metas ficticias como un buen puesto laboral, cierto status social, o determinado nivel de popularidad. Muchas veces se sufre más por perder lo que se tuvo, que no alcanzar lo que se desea.
Para que ninguna de éstas cosas ocurra, es indispensable una buena gestión de las expectativas.
En economía, la gestión de expectativas se aplica para (dicho facilmente) intentar satisfacer el valor percibido por ciertas inversiones. Por ejemplo, si un inversor, al comienzo de la rueda, invierte 1 millón con intenciones de obtener ganancias por 2 al cabo de un año, y obtiene 3, en lugar de sentirse contento se sentirá frustrado al ver que otro inversor aportó 2 millones y capitalizó por 30 por haberlo hecho en similares sircunstancias pero en distinto escenario/mercado/tiempo.
Ahora bien, si insisto en comprar aquel reloj, es probable que tenga que resignar otras prioridades, aún a cuenta de saber con qué me enfrento. El caso típico es el abuso de las tarjetas de crédito cuando aparentemente se cura un dolor abriendo otra herida.
No estoy diciendo que buscar financiación o aspirar a lo más alto sea cosa malísima mala, lo que digo es que lo ideal sería mantenernos en un umbral razonable de auto-exigencia para no vernos enfrentados a esa desazón de la que hablo.
Una buena fórmula: no compararnos con los demás. Así de fácil. No comparar lo que tengo con lo que tiene. Lo que hago con lo que hace, lo que pretendo de lo que consiguió. Porque por más caro bueno que sea un reloj, marca la misma hora para todo el mundo.


















