Un tren se llevó puesta a una señora.
Otra señora, testigo del accidente, responde las preguntas que un periodista le hace por televisión:
-"¿Era una persona grande la señora? Pregunta el periodista.
-Nooo, era joooven, más o menos como yo! Responde concreta.
-Y ¿qué piensa usted que pasó?
-"y... -dice la entrevistada- se ve que la señora quería suicidarse..."
-¿porqué lo dice? increpa él.
-porque el tren no le opuso resistencia.
La
primera mitad del reportaje fue real. Lo que me llamó a la atención fue
que la señora entrevistada, quien dice no ser una persona grande, era
muy parecida a ésta que pongo aquí abajo:

No estoy bromeando, lo que veo interesante es el espíritu
altruista que demostró frente a la cámara. Y paradójicamente, la señora
que yo ofrezco como modelo, es
ésta,
quien se exhibe en la web para el cuidado de personas mayores,
incluyendo tediosos trámites y limpiar la caca ajena. Grandioso.
En la segunda mitad del dialogo (figurado), la señora hace una
dempostración de que, si la suicida no lo hubiese permitido, hasta la
propia locomotora hubiera intentado impedir el accidente. Y en ésta
parte me parece importante reflexionar que con mucha actitud, siempre,
ante lo ineluctable, ante lo humanamente demoledor, siempre es posible
tomar esa riel, ponerlo en cuña, y detener al más pesado de los
malestares.
Hace poco leí un cuentito de Bucay que me inspiró y me ayudó muchísimo en éstos días y se lo dedico a mis viejos:
Un profesor de aviación le pregunta a su alumno:
-Supongamos que se halla en vuelo, y lo acecha una terrible tormenta que rompe el motor de su avión. ¿qué haría usted?.
-Seguiría volando con otro motor, responde.
-Ok, pero viene otra tormenta y le rompe el otro motor. ¿qué haría ahora?
-Bueno, seguiría con otro motor...
-Ajá, pero supongamos que viene ootra tormenta y le rompe nuevamente el motor. ¿qué me dice?
-Que seguiría volando con otro motor.
-¿Pero me está cargando? dígame, ¿cuántos motores va a tener usted?
-Y usted dígame ¿cuántas tormentas pueden llegar a venir?
Que nada nos quite las pilas para seguir volando.
Chau.
Es algo que parece muy divertido, pero nos deja lugar a la reflexión, excelente artículo.