
El otro día develé el misterio del sushi. En la fiesta de los pueblos y el vino pude degustar esta comida típica japonesa.
Sinceramente el arroz lo prefiero con queso, el atún va perfecto para la gata y utilizar las algas para restauración dermatológica es genial (dicen).
I´m sorry Señor Miyaki, prefiero un buen
choripán!
Los jueves, acá en Madrid, acostumbro a juntarme con unos cuantos paisanos para ir a comer carne argentina a la Parrilla La Cabaña, donde, entre otros, se pueden ver de vez en cuando a Sabina, Calamaro o Darín.
Comentado lo anterior, a título anecdótico, pienso lo bien que comemos por estas latitudes y cómo te afanan cuando vas a París.
"Cocina imaginativa" la llaman, y debe ser verdad, porque la comida te la tenés que imaginar. Te presentan platos ridículos en cuanto a las raciones y con más colorido que la bandera de Camerún. Tan bonita es la composición que te dan ganas de decir al camarero (allá garçon) que te lo envuelva para regalo. Luego, tras quedarte con el mismo hambre que a la entrada, te presentan la cuenta, tan real y poco imaginativa, que te dan ganas de irte a otro planeta.
Disfruta del choripán.