Lo que empieza bien, termina bien.
No tengo la certeza de que así sea pero prefiero tomar esta opción. Y es que como casi todos los años, el ciclo en la Argentina comienza con vacaciones. Y particularmente me sucede que las vacaciones de verano capturan mi imaginación e inyectan un extraño fluido de optimismo y renovación a mi vida.
Últimamente me pasa que durante ésos días consigo emprender dos viajes simultáneos: uno es visual-afectivo, a través de paisajes, alojamientos y afectos a los que visito para el gozo interno y profundo. Y otro muy peculiar es el que se me da espontáneamente a nivel de ideas y creatividad. Es como que la mística de los viajes y su trama inesperada me desatan los pensamientos y renuevan la alegría. Y supongo que en última instancia, la magia te encuentra, si la dejas.
I´m back.!






















