Enviado por Juan Pablo el viernes, 02 marzo, 2007 a las 14:03
La clase de relaciones que busco últimamente son las que tienen el potencial de crecimiento. El tema de la amistad, en el fondo, es algo que nos preocupa a todos.
Cuántos amigos deberíamos tener? 1, 2, 55? Ni idea. El Capo de los Capos tenía 12. Ya tengo una referencia. Ciertamente no tengo tantos, es decir, me van quedando.
Influyen, desde luego, muchos factores para que estas uniones perduren. El tema es definir el calibre de esos factores para trazar un sector de tolerancia que garantice perpetuidad duración.
¿Quienes eran los amigos de Ghandi, y de Charles Manson? Los amigos de los amigos dicen mucho acerca de la persona. Supuestamente los verdaderos amigos son las personas que mas se nos parecen...
Y este es el punto que me interesa hoy.
Por ejemplo, hace poco ví todo escrito el guardapolvos de una niña. Es lo que se estila hacer cuando termina el año lectivo. Sus amigos dejan leyendas, observaciones, opiniones, frases. En ese guardapolvo garabateado se puede entrever la verdadera relación entre esa niña y sus amigos. Son comentarios desprejuiciados y honestos: "sos re traga pero te quiero", "sos una capa", "sos mi verdadera amiga", "aunque nunca me prestes el celu te quiero", "Andrea botonaza" (bueno, siempre hay un desubicado) etc, etc.
Sé que esto es polémico, pero a las pruebas me remito. Hoy en día, a mis 33, creo que vez en cuando es necesario pasar el tamiz. Analizar, parar la pelota y evaluar si el apego o la costumbre nos demarca las amistades.
Los períodos de crisis son los mejores indicadores de la salud de una amistad. Estas, sirven para hacer criba y saber con quiénes podés contar y con quiénes no podés ir más allá de tomarte unas copas y echar unas risas. El fenómeno, está empíricamente comprobado.
Un saludo, capo.
Tras mi separación, fui insensiblemente apartándome de algunas personas (de poca valía dada la condición mercenaria de su supuesta amistad). La decisión aplicada fue buena para mi alma, porque la depuración de esos indeseables, irredimiblemente mediocres, supuso eliminar a molestos testigos de un pasado que yo quería borrar a toda costa. Ocasionalmente, alguno de ellos me telefonea para pedirme algo. Ocasionalmente los mando a la mierda.
Enviado por Maria Lola el sábado, 03 marzo, 2007 a las 2:09
Yo... me resisto. Ya tengo muchos años y sigo buscándo...Para mí es muy triste porque veo ó escucho ó he leído que hay gente que dice que ha tenido pocos, pero buenos amigos. Yo no los encuentro. Será que tengo ideas muy flot flot, de la amistad? No importa, seguiré intentando! Todavía confío.
Cariños Juan Pablo. Dios te bendiga
Enviado por Juan Pablo el sábado, 03 marzo, 2007 a las 17:59
Everlast y Carlos, muchas gracias por compartir con nosotros su intimidad.
Claudia, el tiempo y la distancias son "tamices naturales" yo pensaba en agregar uno un poquito más a nivel conciente...(y presente). Gracias por venir.
Lebeche, estoy deacuerdo con vos. Estar relajado, no medir consecuencias y ser uno mismo. Entiendo que eso es la amistad. Ps: perdón pero por una cuestión semántica no comprendo bien tu ps. (pspsss).
María Lolas, indudablemente todos tenemos distintos parámetros. Por eso plateaba lo del sector de tolerancia. Pero en fin, la busqueda es quien nos conduce finalmente hacia alguna parte. Ánimo, yo confío en vos.
Futuro amigo Carlos, vivo de la puerta ´pa dentro. En la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, República Argentina, Suramérica, Planeta de los Simios.
Reciban un amigable saludo.
Enviado por everlast el viernes, 02 marzo, 2007 a las 18:00
Al dejar mi país la verdad nunca pude tener amigos verdaderos, hasta hoy en día, conozco a muuucha gente, pero sólo los considero "conocidos", y no amigos, porque interpreto a un amigo como algo más que alguien con quien pasar buenos ratos. Mi familia ha tenido muuchas amistades, y el 99% de ellas nos ha engañado y nos ha hecho sufrir, esas cosas no se olvidan, y son experiencias que cambian la forma de ser de uno, tal vez ahora a causa de eso tenga una personalidad más "egoísta", pero con la intención de protegerme, y proteger a los míos.
Como dijo Carlos, la verdad de las amistades se sale a la luz cuando uno está en una situación mala, en una situación en la que no tiene nada para ofrecer, sino necesidades, y los que queden a tu lado estarán haciendo un favor que nunca se olvidará.
Enviado por Claudia el viernes, 02 marzo, 2007 a las 18:11
Juan Pablo, en mi experiencia personal, han sido: el tiempo, la distancia y los malos momentos los que me han permitido darme cuenta quiénes son los verdaderos amigos.
He encontrado buenos compañeros de plática, de fiestas, de trabajo. Pero para poder llamar "amigo" a alguien, la relación tiene que pasar varias pruebas.
Me considero afortunada porque cuento con varios, de los "verdaderos".
Buen post para reflexionar. Saludos.
Enviado por Juan Pablo el viernes, 02 marzo, 2007 a las 18:50
Bueno ché, se lo tomaron en serio! ahora resulta que tengo que estar consolando a todo el mundo? mejor voy a seguir con el arte de la poesía... creo que definitivamente es lo mío. Si.
Hasta luego.
Enviado por pietra el viernes, 02 marzo, 2007 a las 19:02
En mi caso, mis padres me decían de pequeña que la familia era algo aleatorio, un lugar en el que caías sin posibilidad de elección. Según me explicaron, la verdadera familia era la que tú te construyeras con tus amigos. Esos son los compañeros de viaje elegidos, la verdadera familia sin rollos. Yo procuro seguir esa máxima, lo que no me exime de algún que otro hostión de vez en cuando, pero, al menos a mí, el balance me sale positivo.
Enviado por Lebeche el viernes, 02 marzo, 2007 a las 19:05
Los amigos se cuentan con los dedos de una mano. Yo, dado mi carácter, procuro no importunar a los pocos que tengo con peticiones que puedan compromoterles en exceso, al fin y al cabo, cada uno tiene su vida y sus problemas y no estimo muy conveniente llegar a ciertas tesituras. Hay determinadas veces que parece que uno deba de inmolarse llegado el caso y no es así. Porque yo estimo quer la amistad es equilibrio entre lo que das y lo que pides (no confundir con exiges, muy habitual, por cierto).
Lo importante es tener alguien afin con el que te puedas desprender de todas las máscaras, ser tú mismo (aunque suene a topicazo) ya sea para reir o para llorar.
Abrazo.
P.S. Juan Pablo, veo que te gustan las virgerias en el blog... prueba aquí.
http://www.statcounter.com/
Es cojonudo.
Enviado por Raquel Barbieri el viernes, 14 diciembre, 2007 a las 21:46
Jean-Paul,
Como esta noche me quedo en mi guarida, se me ocurrió ponerme a leer posteos antiguos de los blogs en que hoy participo. Marqué aleatoriamente un mes y decidí hablar en esta entrada porque me fascina el fenómeno de la amistad.
Me parece que cada persona tiene una idea de lo que la amistad es y esa idea responde a qué espera cada uno de los demás. En mi caso, mis amigas más íntimas son cinco (después tengo otras no tan íntimas) y he comprobado su amor intensamente, y que les importa mucho que yo esté bien (todo viceversa), pero no andamos pegadas como un chicle. Tengo muchos amigos varones, pero ahí siento una limitación porque los hombres tienen sus propios códigos y su amistad para con nosotras parece tener un límite (que considero natural). Hay cosas que yo prefiero hablar con mujeres y otros temas en donde sí la visión masculina me resulta más que necesaria.
Con todo esto quiero desembocar en que estoy también considerando mis amigos a vos y a los chicos con los que hablo mediante el blog, porque me importa mucho si están bien, si tienen trabajo, si pasaron un buen día o no, si tienen familia... me di cuenta de que no me da lo mismo que estén o no estén.
Por la parte que te toca, gracias.
Además, a este asunto de reflexionar en grupo... ya le tomé el gustito:)
un beso y después avisame si ves este comentario porque como es de marzo y estamos en diciembre (no sé si te llega al correo-e)