Enviado por Juan Pablo el lunes, 26 marzo, 2007 a las 20:57
¡Estoy tan cansado de polémicas, de exclusividades, de fanatismos! En tu casa puedo entrar sin vestirme con un uniforme, sin someterme a la recitación de un Corán, sin renunciar a nada de mi patria interior. Junto a ti no tengo ya que disculparme, no tengo que defenderme, no tengo que probar nada. Más allá de mis palabras torpes, más allá de los razonamientos que me pueden engañar, tú consideras en mí simplemente al Hombre, tú honras en mí al embajador de creencias, de costumbres, de amores particulares. Si difiero de ti, lejos de menoscabarte, te engrandezco.
Yo que como todos, experimentola necesidad de ser reconocido, me siento puro en ti y voy hacia ti. Tengo necesidad de ir allí donde soy puro. Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy. ¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga?
Amigo mío, tengo necesidad de ti como de una cumbre donde se puede respirar. Tengo necesidad de acodarme junto a ti, sobre la mesa de una pequeña hostería y brindar en la paz de una sonrisa semejante al día.
Enviado por Mónica el martes, 10 abril, 2007 a las 22:23
Muy bueno, y eso me recuerda que tengo que incluir a "El Principito"en mi perfil de libros preferidos. Tambien tendría que volver a leerlo para que me refresque un poco el alma.
Saludos desde Sonoma.
Enviado por TU CHICA el martes, 27 marzo, 2007 a las 18:20
Que lindo, que lindo!!!! me reconozco y reconozco a mi gente, gracias por este texto Sr.Pradero, me vino como anillo al dedo!
GRACIAS y apretones a Peluca!!!.
Enviado por JUANQUI el martes, 27 marzo, 2007 a las 21:32
Te dije que cambiarías de polaridad.
Que bueno campeón,dá gusto saber que existen seres que sienten de esa manera.Si de combatir se trata ,cerramos filas junto a vos.
Que buena la música.
Enviado por Lebeche el martes, 27 marzo, 2007 a las 22:11
Juanpa: Me alegra mucho que sintieras el apoyo en la distancia. el mñio y el de todos los que pasan por aquí. Se nota que tienes gente que te quiere y eso es lo más importante, dice mucho de ti.
¿Sabías que el Lebeche precede a días de lluvía?. Por ahí llueve ¿Verdad?. Un abrazo.
Enviado por Mavi el martes, 27 marzo, 2007 a las 7:46
Que bien transmite este texto la confianza certera que da un amigo. Sin adornos, sin justificaciones, sin explicaciones, sólo tú, en pijama y sin duchar, y aún así, te siguen queriendo.
Espléndido JuanPa!!
Besos
Enviado por pietra el martes, 27 marzo, 2007 a las 10:24
Qué grande eres, Juan Pablo! Así da gusto levantarse: café recién hecho, paseo por la Pradera y textos positivos...¡qué contraste con el día lluvioso que nos despierta en Madrid!!
Enviado por Lebeche el martes, 27 marzo, 2007 a las 11:50
Efectivamente, Juan. Una elección magnifica para levantar las nubes del día que lo precedieron. La música también esplendida (no los conocía). Y sobre todo la certeza de que cuando aquí entras, en tu pequeña hostería, has de ser tú mismo. Abrazo
Enviado por María Lola el martes, 27 marzo, 2007 a las 14:16
Simplemente maravilloso !!. Ésta lluvia interminable no me dejaba salir de la cama, no podía arrancar...Que bueno que se me dío por pasar por el Pradero! La música...justita, justita. Tengo un nudo en la garganta pero me siento mas felíz.
Hasta mañana Juan Pablo
Enviado por Juan Pablo el martes, 27 marzo, 2007 a las 16:12
Erika, que lástima que no lo escribí yo, no es cierto? Antoine, un capo.
Mavi, exacto!, es la confianza. Eso es lo que nos dá tranquilidad. Un beso
Pietra, aquí en La Plata sigue lloviendo (parece que está lloviendo en todo el planeta a la vez!) pero por más que las nubes sigan ahí, el Pradero sigue abierto para los amigos. Un besaso
Lebeche, aunque vivamos tan lejos parece que el "lebeche" fuera quien ayudó a discipar las nubes.
Germánico, quiero que sepas que este escrito se lo he dedicado a ustedes, pero también un poco a mi blog. La propuesta es redoblar la apuesta, pronto lo verás. Un abrazo
María Lolas, no era mi intención preocuparte pero si cuento, cuento. Cuento con vos?, por supuesto que sí. Hasta mañana, linda.
Carlos, ya te lo he dicho, me tranquiliza que estés ahi. Si he de combatir, combatiremos juntos. Un abrazo, amigo.