Enviado por Juan Pablo el sábado, 26 abril, 2008 a las 21:12
Para ser franco, la semana que pasó se me hizo difícil. Por cuestiones que no vienen al caso, sentí por momentos que estaba desacelerando. Y me quejaba, rezongaba. (auto)-Reclamaba.
Pero el hecho de reclamar y quejarse no siempre es negativo: como todos los patrones del pensamiento, no es una simple observación. Porque quejarse es un acto creativo. No estar conforme con algo casi siempre nos impulsa hacia la búsqueda de alternativas, y cuanto más imperiosas se hacen éstas reclamaciones, más creatividad se aplica. Y cada vez que alguien se queja está configurando una intención para el futuro (una meta por ejemplo).
Y ese es el punto: no puedo vivir sin metas. Ya me voy conociendo y es una constante que día a día me plantee nuevos objetivos, el problema está en que, cuando pasa determinado tiempo sin cumplirse alguno de estos proyectos, en lugar de relajarme y confiar, me exaspero y ?bajoneo?.
Y aquí está el punto: porque una cosa es quejarse y otra es tener una reacción emocional negativa. Jamás soy negativo ni pesimista -jamás- pero tal vez sí sea un pecho frío poco paciente.
Ahora bien, tal vez esto parece una apología del reclamo, pero voy a aclarar que las personas quejosas son, a mi gusto, detestables. Porque reclamar también es adictivo, y cuanto más se lo hace (incluso dentro de la propia mente), más se convierte en hábito y es más difícil de detener. Y esto con el tiempo se acentúa de tal forma que, existe el caso de las personas mayores que poco a poco van adquiriendo el mote de ?gruñones? o, mejor aún, ?viejohinchapelotas?. Y eso no es bonito.
Pero hoy fue un día distinto, como por arte de magia mi mente se aclaró. Dediqué la mañana a ordenar mi casa y mis cosas. Me bañé temprano, arreglé algunos artefactos, programé nuevas estaciones de radio en la memoria del equipo, hice algunas compras, cociné y escuché música. Ya me siento renovado, optimista y organizando una semana que, no lo dudo, satisfará ¿? las cuestiones, esas de las que me estaba quejando.
Enviado por Juan Pablo el miércoles, 09 abril, 2008 a las 16:51
Porqué me habrá elegido a mí? si yo no soy lo que quisiera, si no consigo lo que pudiera, si pudiendo hacerlo no lo hago y tampoco encuentro otra manera...
Porqué habría de elejirme? si todo lo que tengo es nada y cuando nada de lo que yo hago ha bastado para ayudar a los que de mí buscan o agradecer a quienes me ayudaron.
Siento que te he estado esquivando supongo que no quise encontrarte porque si para recibir tu amor de padre es menester haberlo declarado diré en voz alta, Jesús mío: -"quiero que estés siempre a mi lado".
Muchas veces he sostenido que no estoy 100% seguro de la existencia de Dios, pero puedo asegurar fervientemente que el milagro de la Fé hace que todo sea mucho más fácil para las personas que, como yo, no perdemos nunca las esperanzas. Que Dios los Bendiga, amigos, a los que creen y a los que no tanto.
Enviado por Juan Pablo el miércoles, 05 marzo, 2008 a las 17:04
Cuando el año pasado jugué mi primer partida extraoceánica de ajedrez con Germánico tuve una buena experiencia educativa (es decir, una tremenda paliza).
Pero no sólo a nivel de juego sino que también recibí una lección de vida: para “ganar” la partida tenía que rebajar a mi contrincante, entonces, utilicé todos los artilugios que pude y me tomé todas las libertades posibles en el marco que una buena amistad permite, incluyendo provocarlo, acobardarlo, acoquinarlo, arredrarlo, amedrentarlo y atemorizarlo verbalmente hasta distraer su atención y cometa el gran error.
Pero grande fue mi sorpresa cuando, a partir de la sexta o séptima jugada se precipitó amenazante sobre mi Reynaldo silenciando mis petardos.
El resultado estaba echado: ni James Bond me salvaría…
Ahora bien, ¿Qué hace que una situación muy estresante y preocupante pase de ser una frustración a una agradable moraleja? Pues eso, cuando logramos reconocer que hay un beneficio oculto a pesar de una desesperada situación. Cuando sabemos que perder no importa tanto, que se puede dejar de jugar para ganar, y jugar para aprender. En esa instancia renunciamos a la pérdida y a la ganancia a corto plazo. Y entendemos que soportar varios Jaques nos hará mejores jugadores en el juego de la vida.
Así que, en ese sentido, he aprendido que cada partida me garantiza la victoria simplemente por hacer mi mejor juego, independientemente de cuán rápido o tarde pierda y sobre todo, de cuán dispuesto esté a disfrutar de mi próxima tunda.
Enviado por Juan Pablo el miércoles, 12 diciembre, 2007 a las 18:27
Este catálogo está hecho por la capa de Marina, una mina que como yo, pretende salvar al mundo de las garras del tedio. Ella sostiene que estos tiempos corren tan rápido que no es definible la palabra "moderno" pues se superpone con lo "clásico". Aquí una práctica guía de lo IN y lo OUT.
Confieso que estoy a mitad de camino.
Qué es moderno:
Tomar Campari con naranja.
Jugar squash.
Tomar vino tinto con TODO.
Comer achuras y alimentos ricos en colesterol.
Qué los hombres dejen pasar primero a las mujeres.
Tener una Wii
Tener casa de fin de semana pero NO VIVIR EN UN COUNTRY.
Tener abogado y contador mujer.
Los electrodomésticos de acero inoxidable.
Skype.
Las zapatillas Flecha o Topper.
Las mujeres maquilladas y los hombres de pelo corto y prolijo. El look película de James Bond.
No fumar, ni drogarse.
La ropa sin marca exterior (excepto el lagartito de Lacoste).
La Kabala y la comida kosher.
Qué es antiguo:
Los tragos con frutas (excepto limón, naranja o lima).
Fumar habanos, cigarrillos o marihuana.
Jugar golf.
La comida bajas calorías.
La joyería de oro o plata rodinada.
Etiqueta Negra (gracias Marcelo Hugo).
Que la cartera no combine con el calzado en las mujeres, o el cinto con los zapatos en los hombres.
El MSN Messenger.
Las fajitas, los tacos y toda esa comida que se cae cuando intentás comerla.
El yogurt.
El tránsito lento y los laxantes.
El olor a Confort/Vievere/perfume-de-ropa en la ropa.
Enviado por Juan Pablo el martes, 04 diciembre, 2007 a las 18:32
Generalmente me pasa que me topo con todas las luces que están en rojo…
¿qué? ¿vos también?
Entonces alguno de los dos está contramano!
Puede ser difícil, a veces, aceptar el hecho de que nuestras emociones parecen totalmente fuera de sincronización con las personas a nuestro alrededor. Pero en definitiva es una cuestión de opiniones.
Me preocupa la gente que está continuamente deprimida, porque cree que su depresión es el único camino. Pero quizás no es ella, y es que está rodeada de gente apática, frustrada o pesimista… Uno debería aprender a confiar en sus propias emociones, aún cuando no se alinean con las otras personas del entorno.
Cuando alguien mira a su vida y la trayectoria le muestra sólo señales de stop, apagar las luces no parece ser la mejor respuesta. La respuesta puede estar en otro trayecto, en otro trabajo, nuevos conceptos, nuevas lecturas, nuevas fuentes de inspiración, se me ocurre, nuevos amigos, nuevos destinos, yo que sé…
En los últimos tiempos me ha pasado un poco eso, he realizado algunos cambios en mi cotidianeidad y me ha servido para regular el motor de mi voluntad.
Es como abrir los ojos y ver la luz amarilla que nos obligue a cambiar de velocidad (subirla o bajarla) y preguntarnos si lo que venimos haciendo, o la gente que nos rodea contiene los mensajes que estamos dispuestos a escuchar.
No sé, siento como que los semáforos rojos siguen estando y siempre lo estarán, pero mi capacidad de maniobra y mi habilidad para conducir se va afinando y día tras día necesito menos, de la aprobación o desaprobación de los demás conductores.
Manejar en estas sociedades no es fácil, a veces puede ser arriesgado, frustrante, triste, decepcionante, pero también es increíblemente divertido.
Comentarios recientes
hace 12 horas 22 mins
hace 1 día
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 5 días