El fin de semana me comí el tremendo garrón fui contento al cine a ver Sex And The City, una película que, entre otras cosas, me hizo pensar en tres o cuatro cuestiones básicas sobre las mujeres. Como por ejemplo, ¿porqué les gusta la moda? o mejor dicho ¿porqué les gustan tanto los zapatos?.
La verdad es que no me costó ver la película. Entré dispuesto a dormir unas dos horitas pero, transcurridos los primeros minutos de su entretenida música decidí intentar mirarla con ojos buenos.
Por eso, sólo me voy a limitar a mencionar los puntos básicos del argumento:
El perdón: los personajes se hieren unos a otros constantemente y siempre basta un “no quise lastimarte” en lugar de admitir que hicieron algo malo. Después van a la tienda juntas, se compran zapatos y asunto olvidado. Y cuando quien se equivoca es el hombre, le compra un anillo o un departamento y aquí no ha pasado nada.
El desamor: se casan, se separan, se odian, se aman, se vuelven a casar, se vuelven a separar, se van a la tienda, se compran zapatos y asunto olvidado.
La amistad: son capaces de cruzar el país caminando para consolar a su amiga. Así es, son “admirables”: admiran sus zapatos mutuamente y sinó, le piden que la acompañe a la tienda, se compran otros zapatos y asunto solucionado.
Son geniales! Resuelven todo en cinco 125 minutos y en un solo lugar!
¿Porqué entonces a nosotros no nos gustarán los zapatos?
¿Será que el desamor, la estética, las amistades y el perdón adquieren su magnitud de acuerdo al precio del bendito calzado?
Hasta llegué a pensar que una simple zapatería es la excusa que inventamos los hombres para verlas contentas a ellas!
...O llevarlas al cine.




Me divierto hablando, pero más aún callando. 







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