Si seguimos haciendo las cosas bien, nuestros hijos crecerán con varias virtudes:
*Una verdadera conciencia ambientalista.
*Mejor capacidad para asimilar los cambios.
*Feedback instantáneo y automático.
*Más adaptabilidad y menos prejuicios.
*Menos estereotipos y más originalidad.
*Más música y menos críticas.
Pasar varias horas on-line no sólo nos aleja de influencias inoportunas, sino que nos ha abierto un enorme espectro de alternativas originales de cara a la segmentación de amistades en razón de nuestros verdaderos gustos y deseos (ni yo lo entiendo) M
En mi opinión, a esto contribuye el hecho de no tener que dar tantas explicaciones a nuestro entorno “real”. Esto es, si hoy creo en Dios, mañana puedo no creer más. Si ayer me gustaba el fútbol, hoy puedo ser fanático del básquetbol libremente y sin vergüenzas. En definitiva, vamos apuntando a sentirnos plenos, verdaderos cultores de nuestra personalidad. Y eso es lo que iremos transmitiendo.
Hace poco hablaba con mi padre acerca de la famosa lluvia de información, y que hoy es prácticamente inconcebible no saber al menos algo acerca del calentamiento global, de la pesca indiscriminada en América del Sur, o tener una pequeña opinión sobre Obama.
Esto que por momentos puede tornarse avasallante, a la larga forjará una nueva cultura, exenta de hedonismo, exenta de vicios ocultos. Una generación de adictos al saber, una generación que se me antoja llamar: adictos 2.0
Nota: ¿estoy positivo? hoy renové un proyecto que pretende contribuir no sólo a que gane dinero sino que traerá soluciones concretas a las personas con discapacidades diferentes. Pronto hablaré de ello, por ahora me contento y pretendo contagiarlos.
Gracias.

Me divierto hablando, pero más aún callando. 








Comentarios recientes
hace 5 días
hace 5 días
hace 5 días
hace 6 días
hace una semana
hace una semana
hace una semana
hace una semana
hace una semana
hace una semana